LAS RONCHAS REBELDES
Las ronchas rebeldes El domingo y su tarde solitaria asomaba en el reloj. Anselmo se sintió convidado a continuar la lectura de la novela. Encendió la hornalla y mientras calentaba el agua salio al patio. Observó las cenizas aun humeantes en el fondo del asador Su familia dormía y Anselmo se recostó en el sillón amplio, herencia de sus abuelos, y con sus mates tibios, se dispuso a leer. Se sorprendió al ver una roncha en uno de sus brazos. - “Me picó un bicho”, pensó Mas tarde, en la mitad del termo observó otras dos; y dos mas en el otro brazo. Rápido de reflejos se puso alcohol y un desinfectante. No funcionó: a la noche el número de ronchas pasaban las diez y al día siguiente eran tantas que no supo contarlas Anselmo dispuso ir al médico el martes a la tarde. En la última hora de clase, dejaría a sus alumnos con un trabajo práctico. El consultorio estaba al lado de la escuela y el médico atiende a esa hora. Toc...