PARALELAS

 

PARALELAS

Proverbios 19 : 15

Desde que el tren llegó, las ciudades en las cuales derramó su magia se estructuraron y se desparramaron en torno de las Estaciones de Ferrocarriles y las vías. Las imponentes máquinas de vapor, las poderosas locomotoras, los vagones, el pullman, el coche motor, el último vagón (mas conocido como el "cola de chancho") la zorrita, el paso a nivel, y tanto folclore que expandió el progreso en la Patria.

En nuestra ciudad, y al igual que en todas tal cual mencionaba, paralelas a las vías se iban formando las calles. Una calle de cada lado. Primero era un sendero, luego un camino, y luego un calle.  Las posteriores nomenclaturas que hacen al orden catastral de las ciudades en su crecimiento, las nominan de manera diferente a cada una de esas  calles que "corren" (como gusta decir la sabiduría popular) a ambos lados de las vías en su tránsito por la cotidianeidad urbana.

Así, tenemos aqui, de un lado, del lado paralelo naciente de la vía la calle Intendente Electo Gustavo Luna Asís (que sebe ser según mis registros, la calle con nombre mas largo del Mundo). Corre en sentido Norte - Sur de la ciudad, es continuación de la calle Bartolomé Mitre, y termina en la llamada curva de Olicón. Del otro lado, del lado paralelo poniente de la vía, la calle Leandro N. Alem. Corre en igual sentido que la Intendente Electo Gustavo Luna Asis, Sentido Norte hasta "chocar" (nuevamente el habla coloquial para indicar el encuentro de una calle con su perpendicular) con la Calle Ceferino Amor y la Plaza del docente.

Todo esto, para ubicarte, mas o menos donde estaban Laris Zaquia Asis de Coll, Chicha,  y Hermes Margarita Mocci de Avellán, Toti,  al momento de este relato, porque en la realidad los trenes ya no pasan mas, y las esas calles son muy transitadas. Por las dudas, te aclaro que la Chicha, es decir, Laris Zaquia Asis de Coll, era medio pariente del Turco, Gustavo Luna Asis,  o sea, el Intendente Electo cuyo nombre lleva una de las calles.  Parientes lejanos, pero parientes al fin.

La Chicha era orgullosa  propietaria de un pincel talentoso. Una especie de hechicera del color, el realismo y la abstracción.  Hacía mucho que no hacia nada. No le salía. No se encontraba. Fué mi maestra en el tallercito de Pintura de la escuela Bellas Artes Roberto Viola.

La Toti era la directora de una escuela primaria. Habìa sido maestra muchos años, de matemática, álgebra. También había sido profesora de Física en algunos colegios secundarios y los profesorados. Concursó para Directora del Nacional 367, Ernesto A. Bavio, y al obtener el cargo de Directora, dejó las demás actividades. La Toti fue mi maestra de Primer Grado en la Bavio.

Una de esas tardes de Agosto, La Chicha caminaba por la Alem, en sentido Norte - Sur, buscando en los Jacarandaes y los Palos Borrachos  que adornan  la vereda alguna inspiración. La Toti caminaba por la Gustavo Luna en sentido sur norte, respirando los primeros amagues de la primavera.

A la altura del paso a nivel de la calle 25 de Mayo, se vieron de en las esquinas opuestas. Todo eran lineas que nunca se cruzan. Un ir y venir despiadado. Se reconocieron, se saludaron.   

Yo estaba en el medio de la calle  25 de Mayo, justo en las vías. Sólo. Sin nada que hacer. Con todo por hacer. Vestía algunas confusas ropas y ojotas. Y mis rulos interminables eran la excepción a tanta geometría recta.

La Chicha y la Toti, abandonaron sus caminos y se acercaron a mi perezosa ubicación. Ambas, a la vez, me propusieron matrimonio.

Y en ese punto, un tren inició su marcha.


LISANDRO AHUMADA

@lisandroahumada

Agosto 2021

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