PROSAPIA
PROSAPIA
- Génesis
5:1 -
Ellos amontonan sus
ansiedades, las evacuan en expectativas. Nosotros lo sabemos. No podemos, ni
podríamos, acelerar ese tiempo. Nuestro arte, nuestro don es no tener tiempo.
Permanecer inmóviles y exactos, en el lacerante idioma de la verdad escrita.
Ellos fueron descubriendo que el fuego es un mensaje. Un
retórico entramado de ecuaciones que descifraron y codificaron. Ellos saben que
el conocimiento es un tren, una despedida. Nosotros tuvimos que aprenderlo en
una estación siguiente, u otra mas allá. Conocimos el fuego en la quietud de los símbolos y fuimos capaces de estilizar ese desordenado
universo.
Ellos sienten,
vibran, resuelven. Ellos le dieron formatos
a esos sentimientos, a esas vibraciones, a esos resultaron. Y también
los volvieron sonidos. Sonidos graves, sonidos agudos que articularon indicando
con peculiar precisión cada una de las formas y sus cantidades. Declamaron los
limites y produjeron divisiones, ordenaron categorías enteras. Categorías
interminables que desgarran mas categorías y mas divisiones.
Ellos desandaron, finalmente, los sonidos en grafías y en sus nobles
materiales, fueron reposando sus sabidurías. Y cabalgaron en esos lomos dorados
de los corceles del conocimiento. Nosotros al galope, al trote, en marcha somos
guardianes de ese viaje hacia el futuro. Nosotros somos testigos del
infatigable lujo que complementa la virtud de los nunca acabados pensamientos de ellos.
Ellos se reprodujeron,
y esparcen su prosapia tremebunda, un faro que alumbra, que irradia, que
multiplica. A su lado se disemina también nuestra estirpe, el linaje
insatisfecho que se devora a sí mismo y se regenera. Nosotros somos una
consecuencia inevitable del desandar de
aquella prosapia, la contenemos, la ordenamos, la estilizamos, la adecuamos.
Nosotros somos el dogma que estructura su realidad, la
doctrina que resuelve sus conflictos. Nosotros somos la ley que los reprime.
Nosotros somos el teorema que explica su circunstancia y la hipótesis que los
proyecta.
Ellos temen no trascender, reniegan de su ausente eternidad.
Una eternidad unívoca que descansa en su propia angustia, su mínima finitud y
su aterradora linea final. En nosotros no anidan miedos, ni angustias, ni
terrores. Nosotros no tenemos sentimientos y aún así, somos capaces de erizar
sus pieles. Somos capaces de hundir sus profundas emociones y que broten sus
mas dolorosas lagrimas. O de construir una colosal e interminable risa. De
Sembrar el suspenso y cosechar el terror.
Nosotros somos contagiosos, portamos el virus mas poderoso
de todos. Aquél que penetra en la cabeza de ellos. El virus que emana de
nosotros infecta y no tiene cura. Ellos lo saben, y algunos nos han prohibido
hasta el cansancio. Y somos letales. Impecablemente letales. Nuestra arma mas
filosa es una daga que punza la garganta. Nosotros somos veneno, ríos de
ponzoña hecha tinta en papel
Y aun así nosotros somos alimento, somos el pan que no se
come, el vino que no se bebe. Nos sentamos en sus mesas para ser devorados con
pasión , y aún así, nosotros nunca indigestamos.
Ellos están de
antes. Ellos nos crearon. Ellos nos crean. Nosotros, en silencio, acompañamos
su futuro.
LISANDRO AHUMADA
@lisandroahumada
Agosto 2021
Comentarios
Publicar un comentario