EL MAPA
- 2 Crónicas 22:20 -
Atrás de las pircas asomaron los Blancos. Las rompieron.
Pasaron.
Entre la sangre cuajada de esos sables altaneros hubo un
derrame de cansancio, un demoníaco deseo de sueño que purifique la matanza.
Poco quedaba en el Agua de Ramón. Era un novel territorio
Blanco en la avanzada de entierro que motivaba la marcha.
El General Abab, discontinuó la avanzada. Esa noche iban a
dormir y el día siguiente reconocer el terreno.
Aún con los escarpados caprichos de la geografía, el mapa de
Agua de Ramón se asomaba como geometría pura para el avezado Abab. Algunos
cuantos cerros pelados por la incertidumbre de los inviernos secos, otras lomas
suaves que urdían lógicos sistemas de arroyos y vertientes rumbo al río que
remataba en un cuesta cristalina a la
mirada, ideal para plantar un centinela de retaguardia.
Abab estudió todo eso en las Universidades de ciencia. En la
Academia Militar entendió que el mejor soldado, el de la ecuánime victoria, es
el que entiende la Tierra y sus imperfecciones.
El mejor, y único, lugar para su descanso y el de algunos de
sus privilegiados subalternos, entendió que era la Iglesia. Hospedarse en La
Casa del Señor es un injurioso desafío al territorio tomado.
- "San Josafat,
ruega por nosotros... Protégenos", "San Josafat, ruega por
nosotros... Protègenos", "San Josafat, ruega por nosotros...
Protégenos" - Magullaba un niño en
la puerta de la Iglesia. Abab se acercó
a él y lo miró. Extendió su brazo y
apoyó su mano en su mano. Lo degolló en un instante y sus pisadas fueron sangre
.
La Iglesia siempre tuvo ese frío acogedor que las
construcciones de roca moldean junto a la
oscuridad, con pinceladas de profundidad detonadas por la lumbre de una vela. Un montón de líneas rectas
en ángulos imperfectos y toscos acabados viajando hacia un bruto y a penas
orquestado altar. Y las imágenes: un Cristo, unas Vírgenes. San Rudecindo, San
Josafat, San Blas.
Allí se hospedaron los Blancos. Con los Bancos y otras
maderas sacras hicieron la fogata. El
monte de Agua de Ramón se pone fresco en Otoño. Bebieron Vino, violaron
mujeres, pisotearon La Biblia. Grotescamente Cruel, Abab, comenzó a quemar las
imágenes. Primero ardieron las Vírgenes, con ensabladas mutilaciones erógenas;
luego Cristo con su corona de espinas orinadas; y mas tarde San Rudecindo y San
Blas rociados de vino profano. En su despilfarrada embriaguez, Abab no encontró a San Josafat. Unas horas mas tarde, el sueño los acomodó en
sus cobijas de campaña.
- "San Josafat,
ruega por nosotros... Protégenos", "San Josafat, ruega por
nosotros... Protègenos", "San Josafat, ruega por nosotros...
Protégenos" - Y Abad despertó ahogado en su propia saliva. Y su cuello era
un grito atragantado en el dolor cuando la puerta sonó a cachetada. Y El
aroma sangre fresca y joven vertía de
las rocas, regaba la tierra seca y enfriaba las cobijas que ahora lo arañaban.
- "San Josafat,
ruega por nosotros... Protégenos", "San Josafat, ruega por
nosotros... Protègenos", "San Josafat, ruega por nosotros...
Protégenos" - Y afuera el silencio
era un llanto, una incesante plegaria de ánimas que talaban el sueño imprevisto
de los soldados. Y lo volvieron pesadilla.
Abab buscó salir. Los que estaban con él también. La puerta principal no cedió. Ya no había
luna y en la confusa oscuridad, desde el
Altar, un mosquerío de clavos punzaron sus manos. Entre las cenizas, los restos del San Blas
comenzaron despiadados a arder, furiosos. Fue cuando el vino podrido volvió
desenfrenado de sus estómagos, atragantando
con su pestilencia a varios que no resistieron.
El incendió se desplegó
e inició la brutal quemazón. Las lagrimas que bramaban no alcanzaban a
apagarlo. Abab vió unas últimas figuras siniestras en los rincones de la
lumbre, antes de que un brisa angustiante arroje su pasado al vacío. Esas
sombras son centinelas juzgando el paso a la eternidad.
Con decoro e hidalguía, la mañana recibió a La Iglesia y su
plegaria. En la puerta, un niño rezaba - "San Josafat, ruega por nosotros... Protégenos",
"San Josafat, ruega por nosotros... Protègenos", "San Josafat,
ruega por nosotros... Protégenos" -
Hubo misa y bendición de las imágenes.
Alguien encontró un mapa que desanda aquella geografía
relevada por Abad. Un singular palimpesesto que exceptúa la geometría del
territorio. En Agua de Ramón, la Casa del Señor es una imagen temida.
LISANDRO AHUMADA
@lisandroahumada
Agosto 2021
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