SIETE DIAS
Otoño es un tiempo es afortunado. Caen Infinitamente las hojas y la pesca comienza a ser prolífera. También los sueños. Cada mañana al salir de su casa para ir a la escuela, Nicasio Orondo observa como el Quiosquero Walter Peralta saca las pizarras a la vereda, las ubica una sobre un poste y la otra sobre un árbol y las ata con paciencia. La calle es doble sentido y la información en ellas contenida es vital. Luego, con la prolijidad de un eximio calígrafo, escribe los veinte números resultado del sorteo de la Quiniela del día anterior. El ritual siempre le fue anecdótico, tan inocentemente cotidiano que durante varios años pasó inadvertido, atravesando toda su adolescencia sin mayor interés. El kiosco de don Peralta es lugar de reunión habitual para comprar golosinas, gaseosas, galletas, sándwiches, caramelos útiles escolares y hasta regalos. La Quiniela es un rubro más que Don Peralta ha incorporado desde el principio dado su amor por este particular juego de ...