CUATRO CUADRAS
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps
CUATRO CUADRAS
La frase doblada en las astucias del papel quedaba escondida en la segunda maceta de geranios centinelas del jardín de entrada, en mañanas insospechadas de días esperadamente erráticos.
Después de las nueve, Carolina regaba sigilosamente y con disimulo estiraba sus ansiosas manos hacia los hurgados geranios de esa maceta. Sus miedos a las hormigas, a las arañas y a otros inevitables insectos se escurrían rápido en el olvido y mudaban en expectativas la audaz expedición de sus dedos.
Esa filosa sequedad de papel entre la humedad de los geranios era el éxtasis mismo, el final esperado del oficio matinal del regado y el inicio de la cortesana tarea de vestirse, desandar los colores del maquillaje y explorar los caminos del perfume.
Una rato más tarde, antes de las doce y media, Alonso la esperaba en el departamentito de décimo octavo piso de las opulentas torres de ese complejo nuevo que construyeron donde estaba la placita que tanto había divertido la infancia de Carolina. Son unas cuatro cuadras de distancia las que encienden su lujuriosa imaginación. Lo imagina distinto cada vez, con cada poesía.
El segundo papel está en el macetón con la pequeña palmera, debajo de la letra S gigante con la que culmina el cartel que dice “Los Molinos”, al ingreso del complejo, luego del destacamento donde el guardia juzga con la mirada lo que no puede con las palabras.
Retirarlo requiere una inocente maniobra. Las cámaras, el guardia, la anónima entrada y salida de otras personas son vectores de un riesgo tremendo. Regar el jardín es también un impensado momento para esa necesaria planificación.
El poema del segundo papel derrite en cada verso el infinito inexplorado de sus intimidades. Es un bombón crocante de metáforas que pinta en chocolate las alfombras del ingreso y sus delatores espejos. Una creación literaria suculenta, una delicia intelectual que viaja de sus ojos verdes hacia el centro de su ser a la misma velocidad que el metálico ascensor lo hace hacia el piso dieciocho.
En una de las habitaciones del departamentito, en la tumultuosa biblioteca, Alonso se ha vuelto trascendental. Carolina y sus esperanzas se sientan en un lado del escritorio antiguo de grafías e idiomas, de letras añejas, tintas desgastadas y nóveles tecnologías. Es tiempo de reforzar las interpretaciones de la literatura antes de continuar con el libro.
Mi Libro de cuentos - LA TIERRA PROMETIDA
EN AMAZON https://a.co/d/5cqAfqd
EN LA EDITORIAL https://www.
Otro escritos mios
https://latierraprometida-
#Cuento #Narración #edificio #ciudad #pasión #poesía #geranios #escribir #escritor
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps
Comentarios
Publicar un comentario