POSESIÓN
POSESION
Un viejo
jerarca de ralas barbas blancas escucho con sabiduría a su frondosa historia
anhelando concluir. Algunos picaros recuerdos inundaron su mirada cuando guardo
sus nobles sandalias en el cofre. Luego camino descalzo hasta la plaza de la
aldea, acaso imaginando que nadie observaría aquella fingida ausencia.
Al llegar la tarde, aburrido, el viejo ideo un
juego; un juego de cartas, de energías y de espacios. Se ubico en la mesada que
ocupaba el centro de la plaza y tomo el mazo.
Debió esperar paciente que la noche, en lo
hora de la feria, le entregue su primer rival. Jugaron, y el viejo gano. El misterioso
juego atrajo a un segundo rival que se acerco a la mesada confiado en la
simpleza de esas cartas. La partida tuvo que suspenderse entrada la madrugada,
pues la feria iba cerrar. Igualmente, por la mañana temprano, el juego siguió.
Jugaron, y el viejo volvió a ganar.
Mas tarde, en la pálida siesta, y mientras el
viejo estaba recostado en un árbol añejo, un tercer rival, un conocido burgués
de la aldea, se ubico soberbio en la mesada hirviente y aposto una moneda de
oro. El viejo se incorporo con dejadez y dio las cartas. La parida duro varios
días en los que la aldea estuvo paralizada. Jugaron, u el viejo otra vez gano.
No tardaron los reyes y los príncipes en dejar
sus reinos sobre la mesada, los nobles en dejar sus títulos, los héroes sus
trofeos, los salvajes su barbarie y los poetas su nostalgia.
Mazo en mano el viejo jugaba, solo esperando
aquel susurro que le anuncio el camino hacia la plaza.
Concentrados
estaban el viejo y un celebre hechicero en una partida cuando rugió la
tierra. Tembló con los pasos de un enano y las pisadas de un agigante.
Al día siguiente, unas mariposas de finísimos
colores pintaron con su ternura el añejo árbol y una aroma silencioso y dulce
rocío la hierba tierna. Esa solitaria y fresca mañana de domingo, el viejo
jerarca de ralas barbas blancas aseo sus pies y miro hacia lo profundo de la calle. Un joven aprendiz de
puberes barbas negras se acerco a la legendaria mesada y tomo el mazo.
Solo pudieron mirarse con sarcasmo a los ojos…
y empezar el juego.-
Comentarios
Publicar un comentario