MACRAMÉ
MACRAMÉ Esa fresca noche de jueves, Milton Ruarte soñaba con la mujer con la que dormía. Había salido de su trabajo en la oficina unos instantes antes, y a pedido de su esposa se había desviado de su ruta habitual de regreso a su hogar. Josefina le había solicitado por la mañana que buscara unos elementos decorativos, una especie de macramé para colgar y sostener plantas de la casa. La artesana que los hacía vivía de camino de regreso y el pedido era algo urgente, dado que ella había viajado hacia otra ciudad y regresaría el viernes al medio día. Luego, por la noche, los elementos decorativos serían utilizados en la fiesta de cumpleaños de Milton. Durante todo el día, el cumpleañero olvidó completamente el encargo. El ajetreo del día, los problemas con el personal, las cuentas corrientes que no se cobraban y los clientes cada vez más exigentes hicieron que la jornada fuera veloz y vertiginosa, dejando al asunto de los elementos decorativos totalmente al margen. Mientras revisaba los ...